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A veces pienso que nuestra historia es tan impresionante que parece mentira. Tuvieron que coincidir demasiadas personas en el momento preciso para que Ultra esté aquí hoy, que podamos seguir compartiendo la vida y kilómetros en la montaña.

Todos los días se sigue escribiendo la historia más bella, la historia que me recuerda que los perros son seres increíbles, que pueden ver cosas que nosotros no y llegan a tu vida en el momento indicado.

Si en algún momento de tu vida se te presenta la oportunidad de ayudar y darle un hogar a un perrito necesitado, tómala. Te aseguro que llenarán tus días de mucho amor, mucha alegría (y muchos pelitos jaja). Definitivamente, la vida es mejor con un perro (o dos), ellos sí que saben cómo vivir… me han enseñado mucho más de lo que esperaba.

Todo empezó a las 10:45 a.m. del 15 de junio del 2019 mientras corría un ultramaratón. Ultra y yo nos conocimos mientras participaba en una carrera de trail de 50kms en Mascota, Jalisco.

Cerca del kilómetro 20 donde empezada la parte más pesada del trayecto, me sentía muy mal. Estaba bien mareada, con muchas náuseas y la subida apenas comenzaba.

Escuché pasos atrás de mi y solo pensé: “Otra persona más que me va a pasar” y para mi sorpresa era una perrita… solo pude sonreír y olvidar un poco el malestar físico.

Gracias a su compañía, empecé a sentirme mejor y a apretar el paso, la perrita me seguía y nuestra sincronía me impresionaba. Ella corría atrás, a mi lado o a veces pasaba entre mis piernas, se adelantaba y me esperaba. Al pasar por poblados, le gruñía a otros perros, vacas y ovejas para que no se me acercaran. La empecé a llamar Ultra.

Dos veces me le perdí de vista y empezaba a aullar... bastaba con aplaudirle y llamarle por su ahora nombre para que me encontrara y siguiéramos la ruta juntas.

Así pasó el tiempo y los kilómetros y cuando menos lo esperaba, ya estábamos entrando nuevamente al pueblo, a escasos kilómetros de la meta.

Faltándonos 100 metros para acabar, dejé de escuchar sus pasos. Voltee, se había detenido y se estaba metiendo atrás de un carro estacionado… creo que se asustó con toda la gente echando porras y la música.

4:33 p.m.

Crucé la meta y regresé a buscarla.

Ya no estaba.

Fue un momento agridulce. Me dio mucha tristeza y sentí muy feo no volver a verla. La busqué al día siguiente antes de regresarme a Monterrey y no apareció por ningún lado.

Llegué a Monterrey y no podía dejar de pensar en ella. Publicaron fotos de la carrera y para mi sorpresa nos habían tomado una foto hermosa. Se me partía el alma pensar que estaba en la calle pero no sabía cómo empezar a buscarla.

 

No podía sacar a Ultra de mi cabeza.

Y aquí empieza la impresionante cadenita de sucesos de cómo encontré a Ultra a cientos de kilómetros de distancia.

Un día, estaba en mi consultorio esperando al siguiente paciente y se me vino a la mente Isaac. Él es un amigo que había conocido unos meses atrás por medio de un curso en línea en el cual éramos los únicos mexicanos. El hecho de ser los únicos, hizo que se estableciera esta relación que inició siendo compañeros de trabajo y pronto se convirtió en amistad.

Isaac vive en CDMX y lo conocí en persona al concluirse el curso. En la cena en donde nos conocimos me presentó a su novia, Sonia. Platicando con ella hicimos clic en un segundo ya que ella es amante de los animales y trabaja con una asociación llamada Acumi que se dedica a entrenar a perros rescatados y colocarlos con personas que necesitan apoyo emocional.

 

18 de junio, 2019 11:04 a.m.

Le mandé mensaje a Isaac platicándole lo vivido con Ultra y pidiéndole que le compartiera la historia a Sonia para ver si ella tenia algún contacto en Jalisco que me pudiera ayudar. Pasaron unos cuantos minutos y Sonia me mandó mensaje.

Me pasó el contacto de Mané, fundadora de Ubicapet, organización que se dedica a buscar perritos perdidos o bien, encontrarles hogar a perritos de la calle. Hablé con ella y le pasé toda la información posible para poder localizar a Ultra, dando inicio a su búsqueda a distancia.

Días después, gracias a redes sociales me puse en contacto con Checo, uno de los organizadores de la carrera que vive en Mascota y me ofreció su apoyo para localizarla, incluso resguardarla en su casa. De igual forma Golo, fotógrafo del evento se dispuso a ayudarme con lo que fuera necesario.

4 de julio, 2019 3:50 p.m.

Recibí un mensaje por Facebook de Ale, diciéndome que al parecer su esposo Héctor acababa de ver a Ultra en el centro de Mascota. Ella se había enterado de la historia gracias a las publicaciones que hicimos y que muchos estuvieron compartiendo.

 

3:54 p.m. me mandan esta foto.

 

¡Es ella, es ella… claro que es ella! ¡No lo podía creer, la habíamos encontrado! Miles de cosas pasaron por mi cabeza en ese momento.

Ok, ya la encontramos. ¿Y ahora qué?

Ale y Héctor tienen una fundación llamada “Amigos de los Animales” y se ofrecieron a resguardarla, vacunarla y hacer todo lo necesario para que pudiera viajar.

Estuvo en la veterinaria de Karina. Ahí la bañaron, la vacunaron, la alimentaron y la cuidaron en lo que estaba apta para viajar y mientras yo arreglaba todo para poder traerla a Monterrey. Ale iba a visitarla y me mandaba videos y fotos de ella.

Inicialmente, yo había pensado en ir por ella en carro o en avión. Solo habría que esperar que Ultra estuviera saludable y fuerte.

Peeeeeeero…

Entre tantas personas a quienes les platiqué lo que me había pasado y todas las veces que se compartió la historia por redes sociales, llegó Mario a formar parte de esta historia. Él es amigo de una amiga mía y vive en Guadalajara. Sin conocernos y para mi enorme sorpresa se ofreció a hacer el viaje de tres horas a Mascota para recoger a Ultra y llevársela a Guadalajara.

Muy bien. Ultra estaba en Guadalajara, ya más cerca. ¿Y ahora?

Pues resulta que Laura, una entrenadora de perros de Monterrey (también conocida de la misma amiga que me conectó con Mario), iba a ir Aguascalientes a un evento de perros al cual Mario también asistiría. En tierras hidrocálidas, Ultra pasó a brazos de Laura para hacer el viaje a Monterrey.

22 de julio, 2019 8:16 a.m.

Fui a recoger a Ultra a casa de Laura y … ¡estábamos juntas otra vez! No cabía la emoción, el amor y la felicidad en mi. Jamás olvidaré ese momento.

Al llegar a casa, conoció a su ahora hermana mayor, Chula. Al principio no estaba muy contenta pero le tomó solo unas cuantas horas aceptarla. Esa misma tarde salimos a caminar las tres y al día siguiente ya estaban jugando juntas.

Chula tiene casi 5 años conmigo, siempre ha sido y seguirá siendo mi adoración. Ultra tiene apenas 1 año y medio conmigo y lo que vivimos en esa montaña nos unió de una forma muy especial, difícil de poner en palabras. El dúo que hacen Chula y Ultra ¡pppfffff! no hay manera de describir cómo el cariño y amor de ambas se multiplica. Lo he dicho y lo seguiré diciendo un millón de veces: han venido a darle un toque bien bonito a mis días.

Ultra ya conoció varias de las montañas de Monterrey y sus alrededores, ya viajó en avión a Hermosillo, conoció el mar y no le gustó pero estuvo fascinada corriendo por el desierto de Sonora a mi lado.

No todo ha sido amor y felicidad. Claro que me han hecho travesuras, uno que otro destrozo en la casa, a veces se pelean y me han metido en problemas. La influencia de Ultra ha hecho que Chula regrese un poco a su infancia y esa etapa llena de energía, de querer jugar y correr todo el día. Seguimos trabajando en hacerle entender que va a tener un hogar siempre, que la vamos a amar todos los días y que tendrá comida todos los días.

Es una gran responsabilidad, se necesita mucha paciencia, hay que dedicarles su tiempo y ponerles atención para poder regresarles una fracción de todo lo que me dan y darles la mejor vida posible.

Ultra es ultraenergética, ultracariñosa, ultraamorosa, ultratraviesa, ultraTODO… le hace honor a su nombre todos y cada uno de los días. Todos los días son los días más felices de su vida.

Es fecha que aún me cuestiono porqué me siguió a mi entre todos los corredores. Sigo sin creer que está conmigo. La historia de esta manada se sigue escribiendo todos los días. Esto ha sido solo el inicio de la historia más bella.

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